martes, 25 de febrero de 2014

Simone Weil, "Pensamientos sin orden concernientes al amor de Dios”


fragmentos 


“El único obstáculo de esta transmutación del horror en amor es el amor propio que vuelve ardua la operación por la que uno pone su deshonra en contacto con la pureza. Sólo podemos triunfar en esto si tenemos una especie de indiferencia en cuanto a nuestra propia deshonra, si somos capaces de ser felices, sin volvernos hacia nosotros mismos, al pensamiento de que existe algo puro”. 






“De hecho, hay analogía entre las conexiones mecánicas que constituyen el orden del mundo sensible y las verdades divinas. La pesadez, que gobierna completamente los movimientos de la materia en la tierra, es la imagen del apego carnal, que gobierna las tendencias de nuestra alma. La única potencia capaz de vencer la pesadez es la energía solar. Es esta energía la que desciende hacia la tierra en las plantas y la que es recibida por estas, lo que les permite crecer verticalmente de abajo hacia arriba. A través del acto de comer, esta energía penetra en los animales y en nosotros. Únicamente ella nos permite mantenernos de pie y levantar cargas. Todas las fuentes de energía mecánica, ríos, carbón y muy probablemente petróleo, vienen de igual modo de esta energía; es el sol el que hace girar nuestros motores, el que eleva nuestros aviones, como también es él, el que eleva a los pájaros. Esta energía solar, no podemos ir a buscarla, solamente podemos recibirla. Ella es la que desciende. Entra en las plantas, está en la semilla sumergida bajo tierra, en las tinieblas y es allí, donde tiene la plenitud de la fecundidad y donde suscita el movimiento desde abajo hacia arriba y la que hace brotar el trigo o el árbol. Incluso en el árbol muerto, en una viga, es esta energía solar otra vez, la que mantiene la línea vertical; con ella edificamos nuestras moradas. Es la imagen de la gracia que desciende a sepultarse en las tinieblas de nuestras defectuosas almas y allí constituye la única fuente de energía que puede hacer contrapeso a la pesadez moral, a la tendencia al mal”.


Weil Simone, Pensée sans ordre concernant l'amour de Dieu, Éditions Gallimard, 2013

   Traducción y selección de Carolina Massola

No hay comentarios:

Publicar un comentario